Politics

EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Todos tenemos derecho a expresarnos y a concebir un punto de vista diferente. Bajo el análisis coyuntural en el que estamos viviendo, el Perú está dividido en varias posturas ampliamente antagónicas, por un lado, se encuentra la derecha que dentro de sus vertientes más radicales podemos hallar al mercantilismo estatal, que abarca gran parte de los partidos de derecha que se encuentran constituidos actualmente en el poder. Por otro lado, tenemos a la izquierda peruana que en su variante más radical encontramos a los partidos que quieren instaurar un nuevo orden político bajo las ideas marxistas, leninistas, mariateguistas, maoístas, etc.

Ambas posturas extremistas son las que dieron el punto de inflexión a la crisis social en la que nos encontramos. La narrativa ideológica y conveniente no es más que el ensañamiento por acaparar y entorpecer la paz, la libertad, la propiedad y la vida humana. Por un lado, el mercantilismo estatal, disfrazado de libre mercado, solo halla su fundamento en los monopolios, lobbies, proteccionismos, privilegios, etc. Por otro lado, la izquierda radical que encuentra su fundamento en las ideas que han destruido y sumido en la pobreza a muchos países en la historia de la humanidad, abarcando un ideal más acorde a la realidad peruana, como son el nacionalismo y el indigenismo. Estas últimas posturas, son las que más incidencias han encontrado en la actual crisis, al enfocar su divisionismo en ideas trasnochadas, creando así una división entre el campo y la ciudad, el norte y el sur, entre el país profundo y la capital.

El problema con la derecha peruana radica principalmente en que es netamente mercantilista, así vemos a partidos como Fuerza Popular (el fujimorismo), Alianza para el Progreso, Avanza País, Partido Podemos, etc. Buscar el poder estatal con un fin particular, esencialmente en beneficio de empresas allegadas, grandes conglomerados y sectores donde se encuentran sus inversiones, como minería e hidrocarburos. Esta situación y el descaro que se observa en la presentación de leyes con nombre propio, blindajes, obstaculización de reformas y un sinfín de situaciones por parte del parlamento, solo dificultan el panorama y crean más resentimiento en la población.

Por otro lado, está la izquierda radical, la cual es la principal responsable que el Perú se encuentre en esta situación. El plan de la izquierda radical es instaurar un gobierno comunista en donde se cumplan todos los parámetros que vemos en países como Venezuela y Cuba. Esta izquierda, utiliza el arma del indigenismo y el nacionalismo (disfrazado de patriotismo), como una forma de azuzar a la población a alzarse “por la causa”. Si bien, muchos de los que se manifiestan están de acuerdo con los ideales de la extrema izquierda e “izquierda moderada”, la mayoría de personas en la zona de conflicto (campesinos, comuneros y población aimara), son personas cuya libertad de pensamiento ha sido totalmente nublada bajo dogmas insanos, violentos y sobre todo alejados de la verdad. Así vemos que, desde los inicios de las protestas, cuando el ex presidente y golpista Pedro Castillo fue encarcelado, muchos pobladores salieron a marchar bajo el fundamento que Dina Boluarte no debería ser la presidenta del Perú al ser su mandato ilegal, pidiendo la libertad de Pedro Castillo, en este sentido cabe recalcar que medios de izquierda, parlamentarios y dirigentes de izquierda fueron quienes empezaron a regar estas ideas en la población, para causar estos levantamientos, cuando la sucesión presidencial fue y es totalmente Constitucional. Esto, acompañado de un pésimo manejo represivo por parte del gobierno ayudó a detonar la excusa perfecta para que haya más levantamientos, pues ahora las marchas ya no eran solo por reclamar una “presidencia ilegal”, sino que, ahora la gente que salía a las calles buscaba la renuncia de Dina Boluarte por los asesinatos cometidos bajo su mandato.

La izquierda consigue así la mejor consigna para justificar sus protestas y poder llegar a un cambio político en el país, el cual solo sería posible bajo una asamblea constituyente. Con esto, también instauran en la mente de las personas la idea que una nueva Constitución (comunista) es la única forma de darle fin a todos los problemas, sin saber siquiera que todos los derechos que reclaman ya se encuentran establecidos en la actual Constitución Política y que solo necesita algunas reformas puntuales.

La función básica para salir de esta crisis radica en el dialogo y el respeto irrestricto a la libertad en todos sus hemisferios. Hablamos de una libertad no conceptualizada en el mercantilismo, sino dirigida hacia el respeto irrestricto al proyecto de vida del prójimo basados en el derecho a la vida, la propiedad y la libertad del ser humano.

Se necesitan las reformas básicas a nivel electoral para que los próximos políticos que asuman el poder puedan garantizar la libertad antes mencionada y tener una economía fundamentada en la libre competencia, donde sean los ciudadanos (los consumidores) quienes elijan los mejores bienes y servicios del mercado, apartando los monopolios y fomentando el emprendimiento. Estas reformas, acompañadas de una proyección que revolucione la educación en el Perú, podrán enfocar en los jóvenes la libertad de pensamiento que se necesita para tener un criterio propio basado en el razonamiento y no en los dogmas que siguen las masas.

Para finalizar, la grandeza del ser humano radica en la voluntad de salir adelante en base al conocimiento y las ganas de trabajar para mejorar día a día. El Estado con todos los bonos, subsidios y recursos que otorguen, jamás sacaran de la pobreza a las personas, pues el cambio no se encuentra en un aparato dirigido por burócratas, sino en el pensamiento y la razón.

 

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